Cuando la música se vuelve cuerpo: «Dance Me», de Ballets Jazz Montréal

EDWARDO CAMACHO
3 Min Lectura

No es común encontrarse con una obra que haga visible lo que normalmente solo se escucha. Dance Me, presentada el 5 y 6 de junio de 2026 en el Centro Cultural Teatro 2, logra exactamente eso: darle cuerpo a la música de Leonard Cohen y convertirla en una experiencia que se percibe con todos los sentidos.

La propuesta no se limita a acompañar las canciones con movimiento. Lo que sucede en escena es otra cosa: una traducción. Las historias que antes habitaban en la voz y en la lírica aparecen ahora en los cuerpos, en la relación entre los intérpretes, en la forma en que ocupan el espacio. La coreografía, a cargo de Adonis Foniadakis, Annabelle Lopez Ochoa e Ihsan Rustem, junto con la dirección de Louis Robitaille y la ejecución del Ballets Jazz Montréal, construyen un lenguaje propio donde cada gesto tiene un peso específico.

El diseño escénico no es un elemento secundario. La iluminación, las proyecciones y la precisión técnica no solo acompañan, sino que articulan la experiencia. Cada cambio de luz, cada transición y cada desplazamiento contribuyen a que la obra mantenga una coherencia que rara vez se encuentra en propuestas de este tipo.

Escuchar Dance Me to the End of Love o Hallelujah en este contexto modifica la percepción. Las canciones dejan de ser únicamente reconocibles para convertirse en algo distinto. No se trata de ilustrarlas, sino de expandirlas. El resultado no es una repetición, sino una nueva forma de habitar esas piezas.

Experiencias así importan. No por su espectacularidad, sino por lo que evidencian: un compromiso con la calidad artística que no responde a la inmediatez ni a la lógica de lo superficial. Frente a propuestas pensadas para consumirse rápido, Dance Me exige atención, tiempo y disposición.

Al final, no queda solo la impresión de haber visto un buen espectáculo. Permanece la sensación de que el arte, cuando está bien hecho, no se agota en un solo lenguaje. En ese cruce entre música y danza, todavía es posible encontrar algo que no se puede reducir a unos cuantos segundos.

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