Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh), en México el 27.4% de las mujeres vivió violencia económica, patrimonial o discriminación.
Antes la violencia económica se limitaba a la ejercida por los cónyuges que limitan y controlan los recursos de ellas.
Mientras tanto, en México muchas empresas discriminan a las mujeres, les pagan menos, les quitan el empleo por embarazo y las condicionan.
Una reforma a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de la Cámara de Diputados amplió el término para las prácticas laborales que son violencia.
Ahora también es violencia económica obstaculizar el ascenso de puesto por el género o pedir certificados de no embarazo para dar empleo.
Lo anterior incluye toda acción u omisión que afecta la economía de la víctima, su independencia y su autonomía financiera.
Incluye el pago de un salario más bajo por el mismo trabajo, la explotación, las limitaciones para el desarrollo y todo lo que se condicione por ser mujeres y/o madres.
¿No te ayuda en la casa? También es violencia económica
“Cuando el agresor controle el ingreso e incluso de manera injustificada se desentiende de sus obligaciones económicas, de las labores domésticas o del cuidado de las personas que dependan de él” será violencia económica.
La iniciativa será revisada en el Senado, luego turnada al Poder Ejecutivo y su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
La modificación también reconoce el desatender el trabajo del hogar y de cuidados como violencia económica. Esto es un importante avance en la lucha contra la #Desigualdad de género en el ámbito laboral. #IgualdadDeGénero #TrabajoDoméstico” pic.twitter.com/tiqNqxtayc
— CTM Construcción (@CTMConstruccion) December 1, 2023También te podría interesar:
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