Premios ACPT 2026

Una ceremonia de premios no solamente reconoce lo que ocurrió durante una temporada. También construye una idea de aquello que considera importante. Por eso, cada entrega de los Premios de la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales plantea una pregunta que va más allá de los nombres que aparecen en las ternas: ¿qué teatro estamos mirando?

La ACPT ocupa un lugar particular dentro del panorama teatral mexicano. Su trabajo permite que una parte de la crítica especializada observe, discuta y reconozca lo que sucede sobre los escenarios. Esa responsabilidad no es menor, especialmente porque algunos de sus integrantes también desarrollan otras actividades dentro del ámbito teatral. Esto hace necesario que los criterios con los que se evalúa la escena sean claros y, sobre todo, congruentes con lo que se espera del teatro de nuestro país.

La edición 2026 reconoció trayectorias, creaciones y propuestas muy distintas. Luis de Tavira recibió el Premio a la Trayectoria Teatral; Maribel Carrasco, el reconocimiento a Dramaturgia Mexicana; Enrique Arreola fue distinguido como Actor de Soporte, mientras que Cristian Magaloni obtuvo el reconocimiento a Dirección de Escena por Ángeles en América. También fueron premiados Matías Gorlero por Diseño de Iluminación en Cruise, Jaime Camil como Actor en Rol Principal en Musical por Matilda, El Musical y María Kemp como Actriz en Rol Principal en Musical por Eurídice según Eurídice. Matilda, El Musical, de Alejandro Gou, recibió además el reconocimiento a Musical del Año.

Precisamente aquí aparece una conversación que me parece necesaria. Los premios están mostrando una presencia importante del teatro musical. Matilda, El Musical encabezó las nominaciones y terminó ocupando también un lugar destacado entre los reconocimientos. Esto no cuestiona sus méritos; abre otra pregunta: ¿dónde está el teatro independiente?

En México, y particularmente en la Ciudad de México, una enorme cantidad de propuestas teatrales nace en espacios pequeños, foros independientes y proyectos que trabajan con recursos mucho más limitados. Es, además, el teatro que más abunda y, al mismo tiempo, uno de los que menos presencia tiene en las nominaciones.

El asunto no consiste en exigir que todas las obras reciban el mismo reconocimiento. Se trata de preguntarnos qué tan amplia es la mirada de quienes tienen la responsabilidad de observar una temporada completa.

Porque cuando una asociación de críticos ocupa un lugar tan relevante en el reconocimiento del teatro mexicano, su responsabilidad también consiste en mirar más allá de aquello que tiene mayor visibilidad.

Entonces, los Premios ACPT sí celebran una temporada, pero también construyen una memoria de nuestro teatro.

Y toda memoria merece preguntarse qué decidió mirar, qué decidió reconocer y, sobre todo, qué pudo haber quedado fuera de la mirada.

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